lunes, 18 de noviembre de 2013
RUTAS DEL APRENDIZAJE
Observaciones A LAS RUTAS DE APRENDIZAJE:
PRIMERO: El diagnostico presentado por los autores de esta propuesta, está lejos de la realidad; puesto que los problemas sociales, económicos, son factores esenciales en el aprendizaje. La educación es integral.
SEGUNDO: Indican que, el DCN actual, es muy extenso, por tanto no llega a concretarse durante el año, entonces proponen la baja densidad; consecuentemente se reducen los contenidos, fundamentalmente científicos. Lo que no entienden es que, no se trata de reducir contenidos; sino, de establecer la jornada laboral completa, exigencia de los maestros del Perú.
TERCERO: Las rutas del aprendizaje, nos presenta ocho aprendizajes fundamentales; pero aquí no hay aquello que deba crear y generar Ciencia; si no solo hacer uso de la ciencia. Una vez más nuestra educación apuesta solo a aplicar ciencia y tecnología, consecuentemente siempre seremos exportadores de materia prima y por tanto dependientes de otros países.
CUARTO: con las rutas del aprendizaje, viene el "Sistema Curricular Nacional". Esto significa que el DCN ACTUAL SERÍA REMPLAZADO POR EL SCN. La pregunta es: se ha evaluado responsablemente al DCN? Sabemos si tuvo resultados positivos o negativos el DCN actual? participaron los agentes educativos (padres de familia, docentes, estudiantes) en su evaluación?
QUINTO: Las rutas del aprendizaje solo exponen competencias y capacidades, pero no evidencia los conocimientos que sí presenta el DCN. Además hasta la fecha no consideran en los materiales distribuidos para todas las áreas. Así mismo, existen ciertos vacíos en cuanto a conocimientos, por ejemplo, en el área de Comunicación no hay presencia de literatura.
SEXTO: Lo cierto es que las rutas del aprendizaje ya vienen ejecutándose y propagandizandose por las pantallas de la TV peruana, y por otro lado las UGELs vienen exigiendo su aplicación, sin una auténtica capacitación y/o actualización docente
jueves, 7 de noviembre de 2013
COSMOVISION ANDINA
En
general la cosmovisión es el concepto o interpretación que una cultura
tiene acerca del mundo que le rodea. En el caso andino, esta tiene
rasgos particulares en materia de tiempo y espacio.
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| Pallccapampa - Santa Barbara - Huancavelica - lugar donde aprendi a entender a la naturaleza junto amis apus |
Desde
la antigüedad todas las culturas del mundo han tenido una concepción,
es decir una visión e interpretación del mundo, donde lo explicaban a su
manera.
Los
Incas tenían una manera propia de ver al mundo, una forma propia de dar
respuestas a las interrogantes que el hombre se planteaba. Esta
concepción incaica, fue producto de un largo proceso de evolución del
pensamiento que el hombre andino realizó desde los comienzos mismos de
su período de formación. Fue una concepción propia y diferente a la de
los europeos, con la cual enfocó y entendió su mundo y marcó su
proceder, su conducta en las relaciones sociales establecieron los
hombres andinos.
Gracias
a los relatos de los mitos andinos que fueron incorporados a las
crónicas ha sido posible obtener una imagen de la cosmovisión incaica.
En ellas tanto al espacio como el tiempo eran sagrados y tenían
indudablemente una explicación mítica.
La Cosmovisión Andina Incaconsideraba que la naturaleza, el hombre y la Pachamama (Madre Tierra), son un todo que viven relacionados estrechamente y perpetuamente. El hombre tiene un alma, una fuerza de vida, y también lo tienen todas las plantas, animales y montañas, etc., y siendo que el hombre es la naturaleza misma, no domina, ni pretende dominarla, más bien armoniza y se adapta para coexistir en la naturaleza, como parte de ella. En los Andes, el tiempo y el espacio se consideraron sagrados. Los accidentes geográficos, como los nevados, volcanes, montañas, cerros, ríos y lagos, etc. Fueron motivos de adoración para el poblador andino. Eran objetos de culto y de celebración de fiestas y rituales. Los lugares elevados eran donde se realizaban comúnmente festividades y cultos religiosos para agradecer y pedir intervención divina para vivir en comunicación y armonía en el mundo.
En
el imperio Inca se creía que vivían en un mundo compuesto por tres
partes, las cuales se encontraban en comunicación por medio de las
pacarinas (lo veremos más adelante).
UKU PACHA
(mundo de abajo o mundo de los muertos): En La mitología andina Uku
Pacha era el nombre de abajo o mundo de los muertos, de los niños no
nacidos y todo lo que estaba debajo de la superficie de la tierra o el
mar.
KAY PACHA (mundo del presente y de aquí): En la cosmovision andina Kay Pacha es el nombre del mundo terrenal, donde los seres humanos viven.
HANAN PACHA (mundo de arriba, celestial o supraterrenal): Fue el bajo mundo celestial y solo las personas justas podía entrar en ella, cruzando un puente hecho de pelo. En la tradicion andina se definió al Hanan Pacha como el mundo superior donde habitaban los dioses como Viracocha, Inti, Mama Quilla, Pachacamac, Mama Cocha, etc.
KAY PACHA (mundo del presente y de aquí): En la cosmovision andina Kay Pacha es el nombre del mundo terrenal, donde los seres humanos viven.
HANAN PACHA (mundo de arriba, celestial o supraterrenal): Fue el bajo mundo celestial y solo las personas justas podía entrar en ella, cruzando un puente hecho de pelo. En la tradicion andina se definió al Hanan Pacha como el mundo superior donde habitaban los dioses como Viracocha, Inti, Mama Quilla, Pachacamac, Mama Cocha, etc.
Ahora,
la expresión “Pacha” significa tierra, de ello surge la expresión
Pachamama que es claramente conocida como la divinidad de la tierra,
productora de alimentos.
Frente
a la Pachamama, diosa del mundo de abajo o Urin Pacha. había una
divinidad equivalente en el mundo de arriba o Hanan Pacha, que vendría a
ser Huiracocha o Wiraqocha. Este dios habría tenido gran influencia en
el área sur del Perú, entre el Cuzco y el Lago Titicaca, donde es
presentado como la divinidad más importante.
Ahora
sí las pacarinas: En los andes cada Etnia o Ayllu afirmaba provenir de
un ancestro común de origen divino el cual había surgido de la tierra,
por mandato divino. Los antepasados más remotos habrían salido de un
sitio especial al cual todos reconocían como pacarina,
esta podía ser un río, cueva, montaña, volcán, lago, laguna, manantial,
etc. Se decía que antes de ser humanos, los seres habían formado parte
del Uku Pacha (mundo de Abajo o subterráneo) y que poblaron la tierra a
traves de las pacarinas de donde surgían al mundo terrestre. Estas
también servían para comunicar a los tres mundos. Eran especies de
portales.
CUEVA
LAGUNA
El
lago Titicaca fue una de las pacarinas más adoradas en el Imperio
Incaico ya que se creía que era donde había surgido el primer Inca
"Manco Cápac".
Otro
objeto importante para los incas en su territorio se denominaba Huaca,
es todo aquello que se consideraba sagrado, eran objetos que
representaban algo venerado, pero por lo general eran monumentos o la
residencia de las momias de difuntos Incas, pero también podían ser
lugares naturales, como la cima de una montaña (Machu Picchu) o la
naciente de un río. Las huacas se han asociado con la veneración y el
ritual religioso y podían asegurar la producción agrícola, la fertilidad
y librar al pueblo de la furia de los dioses.
Según
los mitos cuzqueños Huiracocha, luego de haber realizado una primera
ordenación del mundo, mandando al cielo, al sol y a la luna, procedió a
dividir el mundo en cuatro partes: Chinchaysuyo (al oeste), Collasuyo
(al este), Antisuyo (al norte) y Contisuyo (al sur); posteriormente
ordenó salir a los hombres de las cuevas, de las fuentes, de los
precipicios, es decir del subsuelo en las regiones de Chinchaysuyo y
Collasuyo, mientras sus ayudantse hacían lo propio en Antisuyo y
Contisuyo.
El Inca era un punto de comunicación entre los planos del mundo, pues era hijo del sol y salió de la tierra.
Ahora un poco de la simbología inca en su interpretación del mundo...
Ahora un poco de la simbología inca en su interpretación del mundo...
LA “CHAKANA” O CHACANA:
CHACANA TRADICIONAL
CHACANA
(Cosmológicamente)
- El concepto de CHACANA es fundamental en el mundo andino. Su significado compromete la astronomía, la cosmovisión, la filosofía, la arqueología.
- La CHACANA tiene correspondencia sideral en la Cruz del Sur. Esta constelación del Polo Sur, formada por las estrellas Alfa, Beta, Gamma y Delta era a su vez referencia para el estudio de la Astronomía.
- Esta es la explicación de la Cosmovisión Pre Inca y heredada a los Incas, esta CHACANA o "Cruz" significa, puente, transparencia, paso, etc.
- Está formada por dos líneas: La línea central representa al Hombre es decir a todo lo masculino en la concepción andina, corresponde también a la "Creación", al "Espíritu", a la "Herencia", a la "Sucesión".
- La línea horizontal corresponde a lo "Creado", la "Materia", la "Mama pacha", la "Permanencia". Cuando las dos líneas que marcan los niveles del hombre y la mujer como individuos, se superponen la horizontal sobre la vertical, no al medio exacto sino a la altura del corazón, se forma la CHACANA.
La
figura de la CHACANA nos muestra las primeras subdivisiones que se
producen en la relación hombre-mujer o masculino-femenino. La primera
subdivisión es la parte superior y la parte inferior, el cielo y la
tierra, lo de arriba y lo de abajo, el macho y la hembra, el Hanan y el
Urin. Luego tenemos otra subdivisión la derecha y la izquierda, el día y
la noche, el Sol y la Luna, el hombre y la mujer.
La
CHACANA es el elemento ordenador de la sociedad andina. Es el
reglamento que hace utilitaria la convivencia de pareja, de familia, de
ayllu, de comunidad, de Imperio.
EDUCACIÓN INTERCULTURAL
¿ A qué nos referimos cuando hablamos de educación intercultural?
Al hablar de tendencias actuales en la educación intercultural es necesario detenerse y responder a la pregunta, ¿qué es educación intercultural? Porque no todos entendemos lo mismo.
Educación intercultural no es un simple ideal pedagógico humanista. No consiste en una “buena idea pedagógica”. No se dirige “a los alumnos culturalmente minoritarios”. No es un cultivo romántico de las diferencias culturales.
La educación intercultural es la educación centrada en la diferencia y pluralidad cultural más que una educación para los que son culturalmente diferentes. Los varones y las mujeres de otras culturas son seres humanos, personas con las que construiremos una sociedad distinta y nueva. En la aldea global en que vivimos hoy necesitamos aprender a convivir de la manera más creativa y enriquecedora entre personas y grupos diferentes.
La educación intercultural debe ser critico se opone a integración entendida como asimilación; no es una educación compensatoria para igualar. La educación intercultural se opone, por supuesto, a la educación antiracista.
MERECE LA PENA
Una educación intercultural apunta a establecer y ensanchar puentes
entre personas y grupos que se consideran diferentes, no sólo desde una
actitud de valoración de las diferencias, sino también desde la
constatación de lo que tenemos en común, en especial en los aspectos
menos reconocidos socialmente. De situación de hecho, la
interculturalidad se convierte entonces en principio orientador, en
esfuerzo positivo por trabajar la relación, lo que supone también
trabajar por crear las condiciones sociales para que este proceso se dé
en un contexto que permita un verdadero respeto mutuo. La apuesta no es
nada sencilla, pues supone ubicar el reto pedagógico de la educación
intercultural dentro de una perspectiva que abarca desde los aspectos
políticos y sociales hasta el desarrollo de una actitud mental que toma
en serio las formas culturales marginadas. Esto significa desarrollar la
disposición para aprender de expresiones culturales distintas, en
contra de la tendencia a reducirlas a una mercancía que se ofrece como
espectáculo u objeto artesanal.
En breve, la base del trabajo
en educación cultural es una actitud de respeto orientada a escuchar al
otro y aprender de él, con la disposición de encontrar dentro de uno
mismo elementos de empatía y puntos de convergencia, de cotejar nuestras
maneras de ver con las de otros, en la perspectiva de construir juntos
formas de interpretación y propuestas de acción más ricas y complejas.
¿QUIENES ERAN LOS MITIMAES?
¿QUIENES ERAN LOS MITIMAES?
Fueron los Incas, los que llevaron el sistema de “mitimaes”
a su máxima expresión, pues a pesar que cronistas españoles como Sarmiento de Gamboa, quien sostenía que Pachacutec creó dicho
sistema o Cieza de León quien afirmaba que el sistema lo creó Inca Yupanqui, el
origen de los mitimaes fue preinca. La sociedad altiplánica denominada Pukara,
antecesora de los Tiahuanaco en la cuenca norte del Titicaca, parece haber sido
la primera en poseer “colonias” en diversos pisos altitudinales o
medioambientes para tener acceso a recursos como: maíz, coca, frutas, ají, pescado
de mar, minerales, etc.; que no podían obtener en su núcleo geográfico, vale decir
en la puna o fría región altiplánica. Estas colonias estaban bajo el control de
“los mitimaes”, grupos humanos más o menos numerosos, integrados por familias y
jefes étnicos subalternos, los que con sus ganados, armas, herramientas y
semillas habían sido transplantados a estas colonias. A pesar de que las
colonias se encontraban “más o menos” distantes de su núcleo de origen, “los
mitimaes" o “mitmaqs” palabra quechua que en el Vocabulario Quechua de
Gonzales Holguín (Lima, 1608) se traduce como “hombre advenedizo” o “avecindado
en un lugar que no es el suyo”, mantenían sus vínculos de reciprocidad y de
parentesco con su etnia, pudiendo reclamar sus derechos con respecto a la etnia
al momento de retornar a la misma, pues el sistema de mitimaes era temporal.
Por ello los mitimaes no podían cambiar sus costumbres ancestrales, sus
vestidos, ni los tocados de sus pueblos nativos para que sus autoridades los
pudieran reconocer y diferenciar rápidamente de los lugareños.
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| Con la sola excepción de los mitimaes neutralizados, los mitmaqs seguían conservando con su etnia original sus vínculos de parentesco y reciprocidad. |
Cuando el Estado Incaico alcanzó su gran expansión
territorial, el sistema de mitimaes, adoptado por los Incas de las sociedades
altiplánicas o de Wari como sotiene Rostworowski, tuvo que adecuarse a las
nuevas necesidades políticas y económicas del Imperio. Los desplazamientos
poblacionales se hicieron tan “masivos” y “largos”(miles de kilómetros), afirmándose que ninguna política Imperial
afectó tanto la demografía y los conjuntos étnicos andinos como el sistema de
mitmaqs dado que unos 2’500,000 de pobladores aproximadamente, es decir la
cuarta parte de la población del Tahuantinsuyo había sido transplantada o
reasentada en otras regiones. El parentesco y la reciprocidad tan vitales entre los mitimaes y su etnia y en los
orígenes del sistema mismo, sino prescribieron en principio, se debilitaron
considerablemente por el tiempo y la distancia. El Estado Imperial vió a los
mitimaes como una fuerza de trabajo a gran escala para realizar obras estatales
de gran envergadura, es decir el sistema se había modernizado tanto que los
mitimaes ya no eran sólo esos grupos familiares destinados a producir o extraer
recursos en diversos nichos ecológicos sino que también podían intervenir en la
construcción de puentes, caminos, enseñar el idioma, costumbres, quebrar
resistencias en regiones enemigas, cuidar las fronteras, etc. Liliana Regalado
dice que los mitimaes eran poblaciones transplantadas por largo tiempo fuera de
sus áreas originarias en función de producir bienes y servicios destinados a la
redistribución por parte del Estado Imperial. Cieza menciona que a los jefes
étnicos de estirpe Inca, que por lo
general comandaban a los diversos grupos de mitimaes asentados en determinada
región, se les otorgaba chacras y casas, recibían honores, dadivas, objetos de
lujo y mujeres no tanto como aprecio y recompensa por su alejamiento de su núcleo
geográfico como lo sostiene él, sino como parte de “la reciprocidad y redistribución
señorial” verdaderos ejes de la economía y control político Imperial, que
buscaba la obediencia y sometimiento de los jefes étnicos.
En el gobierno de los últimos Inkas, el sistema de mitimaes
se había vuelto tan complejo que comprendía una serie de categorías muy
diferentes entre si, siendo los principales:
*Mitimaes con fines quechuizadores: Eran los mitmaqs que
difundían la cultura inca en todos sus aspectos como enseñar la lengua franca o
runasimi, los usos, las costumbres, las técnicas agrícolas, etc. Del Busto dice
que a la vez que procuraban la quechuización intensiva de la zona también
actuaban de espías.
*Mitimaes con fines socio-económicos: Fueron los mitmaqs
enviados a los lugares escasamente poblados, encargados de intensificar la
producción agrícola como el caso de Cajamarca donde existía una Guaranca (1000
familias) de mitmaqs compuesta por gente Quechua, Cañari, Gumbo y Colla o para
producir en tierras baldías como ocurrió en el valle de la Convención, cerca
del Cusco a donde fue enviada gente de la cultura Chachapoyas. También existían
mitmaqs dedicados a la extracción de minerales como aquellos que trabajaban en
las ricas zonas auríferas (oro) de Carabaya, Larecaja y Chuquiyapu y las argentíferas
(plata) de Porco.
*Mitimaes con fines militares: Fueron los mitmaqs enviados a
las zonas fronterizas.Tenemos el caso de orejones cusqueños enviados a la zona
de los Chupaychos de Huánuco, para defendery mantener en raya a los selváticos
Panataguas o aquellos mitmaqs enviados también durante el gobierno de Túpac
Inca Yupanqui a Cochabamba(Bolivia) para resguardar la frontera de las incursiones
de los Chiriguanos.
*Mitimaes con fines políticos: Este tipo de mitmaqs
constituían fundamentalmente un mensaje político a los señores étnicos buscando
su reflexión en sus deseos de oponerse a su asimilación por parte del Imperio, pues
en caso de ser derrotados militarmente: Se les quitaba sus tierras y se les
enviaba a zonas pacificas y leales ya incanizadas. Es el caso de los
Guarco(Cañete) que tras perder militarmente con los Incas, sus tierras fueron
entregadas a mitmaqs chinchanos (tierras en la margen izquierda del río
Cañete), mientras que los Coayllo enemigos de los Guarco se instalaron como mitimaes
en buena parte de los campos de la margen derecha del río. Otro caso muy
parecido sucedió con los Chimu que tras ser derrotados por los Incas, gran
parte de su población fue enviada a diversos lugares del Tahuantinsuyo, como
pescadores, plateros y hasta técnicos hidráulicos, pero como castigo a
consecuencia de la actitud díscola de sus señores étnicos. A estos mitimaes se
les conocía como “mitimaes de castigo” o “mitimaes neutralizados” pues el
desarraigo de su grupo étnico implicaba la pérdida de derechos (reciprocidad,
parentesco).
*Mitimaes
con fines religiosos: Rostworowski y
Vergara mencionan la existencia de mitmaqs con fines religiosos, cuyo
número en
algunos casos era bastante elevado. Se les creó con el propósito de
servir de
Camayocs en diversos santuarios como el de Copacabana en el altiplano,
posiblemente estaban obligados también a cultivar las tierras
pertenecientes a
las huacas a quienes el Inka quería agradecer por algún servicio
prestado, pues
se sabe que el Inka solía recurrir bastante a los oráculos. No esta
demás
recordar que el mando de los mitimaes, en sus diversas categorías,
siempre recaía en mitimaes pertenecientes a la élite cusqueña.
REBELIÓN DE JUAN SANTOS ATAHUALPA APU INCA HUAYNA CÁPAC (1742-1752)
REBELIÓN DE JUAN SANTOS ATAHUALPA APU INCA HUAYNA CÁPAC (1742-1752)
Orígenes
Nadie a ciencia cierta sabe si Juan
Santos Atahualpa era
indio o mestizo, lo que si está demostrado es que era quechuahablante,
pues
cuando el virrey Superunda envió a dos jesuitas para entrevistarlo con
el
engaño de que habían sido enviados por el Papa, estos informaron que el
líder
hablaba “quichua”. Se dice que hablaba también el castellano, el latín y
varios
dialectos selváticos. Su vida es un misterio, parece ser que nació en
1712, no
se sabe si en el Cusco, Huamanga o Cajamarca, aunque Amich dice que era
cusqueño y sirviente de algún jesuita. Él estudió o trabajó en el
colegio San
Francisco de Borja del Cusco, colegio administrado por los jesuitas para
curacas
y sus descendientes de Cusco, Huamanga y Arequipa. Precisamente esta
cercana
relación con los jesuitas le permitió viajar a España, África (Angola),
Inglaterra,
Francia e Italia. Incluso sus más osados investigadores como Francisco
Loayza dicen que la rebelión
estaba relacionada con el apoyo de los ingleses, pues en el año en que
esta se inició, fueron vistas en las costas del virreinato peruano cinco
naves del vicealmirante inglés Jorge Anson.
| "Un día llegó al Gran Pajonal , un quechua del Cusco que decía ser el Inca Atahualpa.Venía vestido de rojo y acompañado de un apostol llamado Bisabequi" (historiador: Pablo Macera) |
Prédica y accionar
Es muy probable que la predica del rebelde se haya iniciado
entre 1729 y 1730, declarando su voluntad de restaurar el reino de los Incas. “El año de 1729 y 1730 vino Juan Santos
Atahuallpa corriendo toda la sierra, desde el Cuzco hasta Cajamarca, reuniendo
a todos los caciques, que venía a restaurar su reino del poder de los
españoles. Posteriormente llegó hasta la montaña y la ceja de la sierra con los
indios infieles”.(Francisco Loayza A. “Juan Santos, el invencible”,1942).Por
aquellos tiempos fue capturado y enviado a “la Piedra”, por el virrey
Castelfuerte, pero poco después, se fugó y se internó en la selva, llegando a
territorios de los campas o asháninkas guiado por Bisabequi un curaca piro,
radicándose en Simaqui-Quisopango(Pangoa), un territorio fuera del control
político-militar español y de los misioneros franciscanos. Gracias a su alianza
con curacas o caciques como Mateo de Asia, la prédica anticolonial de Juan
alcanzó la zona conocida como “el Gran Pajonal”, en la selva central, en los
valles de Chanchamayo, Perene, Ene, Pangoa y el Alto Ucayali, hábitat
geográfico de grupos selváticos o “chunchos” como: piros, conibos, amueshas, yaneshas,
asháninkas y grupos no selváticos como misioneros, terratenientes blancos,
sirvientes, trabajadores mestizos, y
negros esclavos, cuya presencia se debía a que la selva central era una zona de
constante intercambio de productos y de personas, principalmente coca, madera,
sal, algodón y otros productos valiosos. Además de estos grupos, hubo otro
contingente de disidentes, provenientes principalmente de la sierra, aunque no
exclusivamente indios, que encontraron en la selva central una zona de refugio
ideal para esconderse de las autoridades. En esta zona llamada “el Gran
Pajonal”, perteneciente a la jurisdicción de Tarma y que comprendía en términos
modernos la selva de los actuales departamentos de Huánuco, Junín, Pasco y
Ayacucho, los franciscanos dedicados a evangelizar a las etnias selváticas
habían logrado establecer unas 32 misiones de trescientos habitantes cada una:
en total unas nueve mil personas.
Sobre el programa político del rebelde, quien decía ser
descendiente de los últimos Incas, mucho se ha escrito, algunas fuentes sostienen que Juan Santos
proponía el retorno al Imperio de los Incas, pero sin dejar por completo
algunos rasgos ya interiorizados por la población, como el cristianismo. Planteaba
se dice, un mundo de selváticos libres y cristianos, pero sin blancos y negros.
Esto último es difícil de sostener pues uno de los líderes rebeldes, llamado
Antonio Gática era africano y estaba casado con una mujer asháninka. Además el
sacerdote franciscano que al igual que los jesuitas logró también parlamentar con
Juan, dice haber visto grupos de blancos acompañando a los rebeldes. Las nuevas
investigaciones precisan el carácter marcadamente multiétnico de la rebelión,
aunque con preponderancia de los grupos selváticos.
En el año de 1742, los rebeldes dan
inicio a su rebelión
destruyendo más de 25 misiones o reducciones establecidos por los
misioneros
franciscanos del Convento de Ocopa, pues para ellos las misiones no sólo
significaban maltratos y reglas rígidas sino también el sometimiento a
trabajos
forzados en haciendas, obrajes, panaderías y la mita de la sal (ya que
en esta
región se había descubierto grandes depósitos de sal, el historiador
Orrego Penagos sostiene que uno de los móviles de esta rebelión fue la
disputa por el control de la sal entre los grupos selváticos y los
franciscanos); explotación de la cual
se querían liberar. Otro factor de descontento fueron las enfermedades
llevadas
inconscientemente por los misioneros y que diezmaban a los selváticos.
Los
franciscanos en su intento de borrar el evidente carácter
antifranciscano de la
rebelión argumentaban que los selváticos estaban contentos con ellos, y
que el
alzamiento “chuncho” había sido provocado por el rebelde, sus allegados y
chunchos, quienes querían verlo coronado en Lima.
Es interesante observar que le grupo selvático que más apoyó
a Juan Santos, fue el grupo amuesha, cuyo centro ceremonial se encontraba en al
localidad de Metraro, y quienes ejercían de modo exclusivo el control sobre la
sal que los demás grupos de la zona necesitaban.
Enterado el virrey Antonio de Mendoza Caamaño y Sotomayor, ”Marqués de Villagarcía” (1736-1745) de la
rebelión, ordenó operaciones para apresar al rebelde:
Primera campaña (1742):
El gobernador Benito
de Troncoso comandando un grupo de realistas se dirigió de Jauja hasta
Quisopango (set. 1742-oct. 1742), mientras que Pedro Milla se dirigía desde
Tarma hasta Nijandaris (set. 1742-nov.1742).Troncoso estableció su cuartel
general en Sonomoro, mientras Juan Santos iniciaba una ofensiva sobre Eneno. El
17 de setiembre de 1742 las tropas de Milla son cercadas sorpresivamente y
liquidados por los rebeldes a inmediaciones del río la Sal, mientras que
Troncoso que contó con el apoyo del curaca de Sonomoro (Bartolomé Quintimari)
derrotó el 9 de octubre de 1742 a las tropas del curaca Santabangori en Quisopango
(cuartel general de los rebeldes). Ante la falta de información del ejército de
Milla y temeroso de que Juan Santos retorne de Eneno a Quisopango, Troncoso se
regresó a Sonomoro y luego retrocedió a Jauja.
Segunda campaña
(1743-1744): A fines
de 1743, el rebelde decidió atacar “Quimiri”, lugar donde los españoles habían
levantado un fuerte dejando en el mando al capitán Fabricio Bartolí. Juan
Santos le propuso a Bartolí la rendición, pero al negarse, atacó el fuerte
matando a sus defensores (1° de enero de 1744). Las tropas de Troncoso (300
españoles) salieron de Tarma, pero no pudieron reforzar a los sitiados pues los
rebeldes habían cortado todos los puentes que permitían el acceso al fuerte, retornando
desde Chanchamayo a Tarma. El fracaso de la ofensiva realista obligó al rey
español al reemplazo del virrey Marqués de Villagarcía por el virrey Antonio Manso de Velasco(1745-1761),
llamado después Conde de Superunda ( “Conde sobre las olas”) por el terremoto y
tsunami que afectó Callao y Lima en 1746.
Tercera campaña (marzo
de1746): En una
campaña proselitista Juan Santos abandona Quimiri y se dirige a Monobamba,
dejando a sus tropas en el camino para a través de emboscadas, golpes de mano y
un mejor conocimiento del terreno, pudieran diezmar a los realistas. Las tropas
realistas enviadas por el virrey Manso de Velasco (veterano de la guerra de
indios en Chile), al mando de José de Llamas, cuyo objetivo era retomar
Quimiri, se enfrentaron con los rebeldes en el combate de Cerro la Sal,
mientras que las tropas de Benito Troncoso se enfrentaban a otro grupo rebelde
en Nijandaris.
Cuarta campaña (verano
de 1750): Debido al
fracaso de las expediciones militares, el gobierno virreinal envió al
franciscano fray Otanza para negociar con el rebelde y al cual hasta se le dio
permiso para evangelizar, pero luego lo expulsaron por su proselitismo
antirebelde. Entonces los españoles deciden organizar una nueva campaña militar
al mando del general José de Llamas teniendo como base de operaciones Jauja y
Tarma. En el verano de 1750 los españoles logran recuperar Quimiri, mientras
que el capitán realista Espinal ocupa la región de Eneno. Ya por entonces Juan
Santos se había replegado atacando a los españoles en su eje de avanzada.
Agobiados por las enfermedades, la falta de abastecimientos y el hostigamiento
de los naturales, los expedicionarios luego de sufrir muchas bajas se
regresaron a Jauja.
Contraofensiva de Juan
Santos Atahualpa (1751-1752): El rebelde ocupa Quisopango y ordena una ofensiva militar
para capturar Sonomoro o Pangor (reducto realista), que luego de capturarla la
convierte en su cuartel general. En 1752 (¿agosto?), el caudillo inicia una
incursión sobre Andamarca, pero al enterarse de la cercanía de tropas
virreinales salidas de Jauja se replegó hasta Sonomoro. Con esta acción
ofensiva de Andamarca dicen los historiadores concluyó la contraofensiva del
caudillo. En 1756 un destacamento realista al mando de Pablo Sáenz de
Bustamante penetró en Quimiri, pero ya entonces
no se tenían noticias del rebelde, optando los españoles por una nueva
estrategia defensiva consistente en convertir a Jauja y a Tarma en bastiones
militares para evitar que el movimiento influyera en una zona articulada con la
capital y comprometiese el abastecimiento de alimentos a Lima.
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| Una de las primeras medidas de los rebeldes liderados por Juan Santos Atahualpa fue expulsar a los franciscanos de la selva central. |
¿Qué pasó con Juan
Santos Atahualpa?
La misteriosa desaparición de Juan
Santos después de 1752
provocó una serie de rumores populares acerca de una inminente
liberación o de
una invasión suya al corazón del poder
colonial. En Cajamarca en 1753 y en la sierra central en 1756 se
difundieron
informaciones de la llegada del rebelde y de comunicaciones secretas
entre las
comunidades y la rebelión. Sin embargo, nunca se volvió a ver a Juan
Santos. Aunque algunos dicen que fue envenenado o que murió de vejez, lo
concreto parece ser que después de la toma de Andamarca, el movimiento
se
diluyó muriendo el jefe rebelde en un enfrentamiento contra un curaca
local en
Metraro, alrededor de 1756.
Objetivo y balance del
levantamiento
Aunque la historia tradicional presenta la rebelión de Juan Santos
como una rebelión milenarista(en su
propuesta de cambio del cosmos) y mesiánica(el
líder como salvador mítico y reorganizador del mundo), los últimos trabajos
sobre el tema señalan un movimiento político insurreccional que optó por una
lucha armada orientada fundamentalmente a la defensa de la selva como espacio
económico y político que a la extensión del movimiento a otros espacios
geográficos como las partes altas de la sierra. Santa María dice que el
objetivo histórico de la rebelión fue liberar a las masas selváticas del yugo
de las reducciones obligados por los franciscanos (entrega de fuerza de
trabajo), de los repartos de mercadería inservible por parte de los
corregidores y de la cobranza de tributos. El mismo autor aceptando el carácter
multiétnico de la rebelión sostiene que la adhesión de los grupos no
selváticos(blancos, mestizos y en menor medida negros), fue porque estos
estaban convencidos que la autonomía política regional de dicha área crearía
bases más seguras para una integración económica con el sistema mercantilista
colonial, pues los rebeldes de una u otra clase conocían bien el antiguo y
extendido comercio con pueblos andinos o españoles de la sierra, como era el
caso del comercio de las hojas de coca.
Entendemos que el movimiento no fracasó, pues militarmente aplicó una estrategia
adecuada para el terreno del monte: la guerra de guerrillas, y la toma efímera
de algunas ciudades. Las tropas realistas, vistas hasta ese momento como
invencibles, no pudieron derrotar a los rebeldes. Esto causó alarma en la
administración virreinal como lo demuestra la militarización de Jauja y Tarma,
estrategia militar defensiva realista que lo único que buscaba era evitar la
expansión del movimiento. Lo cierto es que las repercusiones del movimiento
fueron muchas más amplias que sus victorias militares. Políticamente la
rebelión también fue exitosa, pues a pesar de que un grupo de historiadores
sostiene que fracasó porque no se extendió y articuló a la sierra donde
existían grupos sociales explotados por el régimen colonial, el objetivo de la
rebelión no era ese, sino crear una zona geográfica, política y económica libre
del control estatal español, objetivo que se logró, pues hasta muchas décadas
después dicho territorio no pudo ser controlado por los gobiernos de turno,
estableciéndose a lo mucho, pequeños grupos
de colonos foráneos.
REBELIÓN DE JUAN SANTOS ATAHUALPA APU INCA HUAYNA CÁPAC (1742-1752)
REBELIÓN DE JUAN SANTOS ATAHUALPA APU INCA HUAYNA CÁPAC (1742-1752)
Orígenes
Nadie a ciencia cierta sabe si Juan
Santos Atahualpa era
indio o mestizo, lo que si está demostrado es que era quechuahablante,
pues
cuando el virrey Superunda envió a dos jesuitas para entrevistarlo con
el
engaño de que habían sido enviados por el Papa, estos informaron que el
líder
hablaba “quichua”. Se dice que hablaba también el castellano, el latín y
varios
dialectos selváticos. Su vida es un misterio, parece ser que nació en
1712, no
se sabe si en el Cusco, Huamanga o Cajamarca, aunque Amich dice que era
cusqueño y sirviente de algún jesuita. Él estudió o trabajó en el
colegio San
Francisco de Borja del Cusco, colegio administrado por los jesuitas para
curacas
y sus descendientes de Cusco, Huamanga y Arequipa. Precisamente esta
cercana
relación con los jesuitas le permitió viajar a España, África (Angola),
Inglaterra,
Francia e Italia. Incluso sus más osados investigadores como Francisco
Loayza dicen que la rebelión
estaba relacionada con el apoyo de los ingleses, pues en el año en que
esta se inició, fueron vistas en las costas del virreinato peruano cinco
naves del vicealmirante inglés Jorge Anson.
| "Un día llegó al Gran Pajonal , un quechua del Cusco que decía ser el Inca Atahualpa.Venía vestido de rojo y acompañado de un apostol llamado Bisabequi" (historiador: Pablo Macera) |
Prédica y accionar
Es muy probable que la predica del rebelde se haya iniciado
entre 1729 y 1730, declarando su voluntad de restaurar el reino de los Incas. “El año de 1729 y 1730 vino Juan Santos
Atahuallpa corriendo toda la sierra, desde el Cuzco hasta Cajamarca, reuniendo
a todos los caciques, que venía a restaurar su reino del poder de los
españoles. Posteriormente llegó hasta la montaña y la ceja de la sierra con los
indios infieles”.(Francisco Loayza A. “Juan Santos, el invencible”,1942).Por
aquellos tiempos fue capturado y enviado a “la Piedra”, por el virrey
Castelfuerte, pero poco después, se fugó y se internó en la selva, llegando a
territorios de los campas o asháninkas guiado por Bisabequi un curaca piro,
radicándose en Simaqui-Quisopango(Pangoa), un territorio fuera del control
político-militar español y de los misioneros franciscanos. Gracias a su alianza
con curacas o caciques como Mateo de Asia, la prédica anticolonial de Juan
alcanzó la zona conocida como “el Gran Pajonal”, en la selva central, en los
valles de Chanchamayo, Perene, Ene, Pangoa y el Alto Ucayali, hábitat
geográfico de grupos selváticos o “chunchos” como: piros, conibos, amueshas, yaneshas,
asháninkas y grupos no selváticos como misioneros, terratenientes blancos,
sirvientes, trabajadores mestizos, y
negros esclavos, cuya presencia se debía a que la selva central era una zona de
constante intercambio de productos y de personas, principalmente coca, madera,
sal, algodón y otros productos valiosos. Además de estos grupos, hubo otro
contingente de disidentes, provenientes principalmente de la sierra, aunque no
exclusivamente indios, que encontraron en la selva central una zona de refugio
ideal para esconderse de las autoridades. En esta zona llamada “el Gran
Pajonal”, perteneciente a la jurisdicción de Tarma y que comprendía en términos
modernos la selva de los actuales departamentos de Huánuco, Junín, Pasco y
Ayacucho, los franciscanos dedicados a evangelizar a las etnias selváticas
habían logrado establecer unas 32 misiones de trescientos habitantes cada una:
en total unas nueve mil personas.
Sobre el programa político del rebelde, quien decía ser
descendiente de los últimos Incas, mucho se ha escrito, algunas fuentes sostienen que Juan Santos
proponía el retorno al Imperio de los Incas, pero sin dejar por completo
algunos rasgos ya interiorizados por la población, como el cristianismo. Planteaba
se dice, un mundo de selváticos libres y cristianos, pero sin blancos y negros.
Esto último es difícil de sostener pues uno de los líderes rebeldes, llamado
Antonio Gática era africano y estaba casado con una mujer asháninka. Además el
sacerdote franciscano que al igual que los jesuitas logró también parlamentar con
Juan, dice haber visto grupos de blancos acompañando a los rebeldes. Las nuevas
investigaciones precisan el carácter marcadamente multiétnico de la rebelión,
aunque con preponderancia de los grupos selváticos.
En el año de 1742, los rebeldes dan
inicio a su rebelión
destruyendo más de 25 misiones o reducciones establecidos por los
misioneros
franciscanos del Convento de Ocopa, pues para ellos las misiones no sólo
significaban maltratos y reglas rígidas sino también el sometimiento a
trabajos
forzados en haciendas, obrajes, panaderías y la mita de la sal (ya que
en esta
región se había descubierto grandes depósitos de sal, el historiador
Orrego Penagos sostiene que uno de los móviles de esta rebelión fue la
disputa por el control de la sal entre los grupos selváticos y los
franciscanos); explotación de la cual
se querían liberar. Otro factor de descontento fueron las enfermedades
llevadas
inconscientemente por los misioneros y que diezmaban a los selváticos.
Los
franciscanos en su intento de borrar el evidente carácter
antifranciscano de la
rebelión argumentaban que los selváticos estaban contentos con ellos, y
que el
alzamiento “chuncho” había sido provocado por el rebelde, sus allegados y
chunchos, quienes querían verlo coronado en Lima.
Es interesante observar que le grupo selvático que más apoyó
a Juan Santos, fue el grupo amuesha, cuyo centro ceremonial se encontraba en al
localidad de Metraro, y quienes ejercían de modo exclusivo el control sobre la
sal que los demás grupos de la zona necesitaban.
Enterado el virrey Antonio de Mendoza Caamaño y Sotomayor, ”Marqués de Villagarcía” (1736-1745) de la
rebelión, ordenó operaciones para apresar al rebelde:
Primera campaña (1742):
El gobernador Benito
de Troncoso comandando un grupo de realistas se dirigió de Jauja hasta
Quisopango (set. 1742-oct. 1742), mientras que Pedro Milla se dirigía desde
Tarma hasta Nijandaris (set. 1742-nov.1742).Troncoso estableció su cuartel
general en Sonomoro, mientras Juan Santos iniciaba una ofensiva sobre Eneno. El
17 de setiembre de 1742 las tropas de Milla son cercadas sorpresivamente y
liquidados por los rebeldes a inmediaciones del río la Sal, mientras que
Troncoso que contó con el apoyo del curaca de Sonomoro (Bartolomé Quintimari)
derrotó el 9 de octubre de 1742 a las tropas del curaca Santabangori en Quisopango
(cuartel general de los rebeldes). Ante la falta de información del ejército de
Milla y temeroso de que Juan Santos retorne de Eneno a Quisopango, Troncoso se
regresó a Sonomoro y luego retrocedió a Jauja.
Segunda campaña
(1743-1744): A fines
de 1743, el rebelde decidió atacar “Quimiri”, lugar donde los españoles habían
levantado un fuerte dejando en el mando al capitán Fabricio Bartolí. Juan
Santos le propuso a Bartolí la rendición, pero al negarse, atacó el fuerte
matando a sus defensores (1° de enero de 1744). Las tropas de Troncoso (300
españoles) salieron de Tarma, pero no pudieron reforzar a los sitiados pues los
rebeldes habían cortado todos los puentes que permitían el acceso al fuerte, retornando
desde Chanchamayo a Tarma. El fracaso de la ofensiva realista obligó al rey
español al reemplazo del virrey Marqués de Villagarcía por el virrey Antonio Manso de Velasco(1745-1761),
llamado después Conde de Superunda ( “Conde sobre las olas”) por el terremoto y
tsunami que afectó Callao y Lima en 1746.
Tercera campaña (marzo
de1746): En una
campaña proselitista Juan Santos abandona Quimiri y se dirige a Monobamba,
dejando a sus tropas en el camino para a través de emboscadas, golpes de mano y
un mejor conocimiento del terreno, pudieran diezmar a los realistas. Las tropas
realistas enviadas por el virrey Manso de Velasco (veterano de la guerra de
indios en Chile), al mando de José de Llamas, cuyo objetivo era retomar
Quimiri, se enfrentaron con los rebeldes en el combate de Cerro la Sal,
mientras que las tropas de Benito Troncoso se enfrentaban a otro grupo rebelde
en Nijandaris.
Cuarta campaña (verano
de 1750): Debido al
fracaso de las expediciones militares, el gobierno virreinal envió al
franciscano fray Otanza para negociar con el rebelde y al cual hasta se le dio
permiso para evangelizar, pero luego lo expulsaron por su proselitismo
antirebelde. Entonces los españoles deciden organizar una nueva campaña militar
al mando del general José de Llamas teniendo como base de operaciones Jauja y
Tarma. En el verano de 1750 los españoles logran recuperar Quimiri, mientras
que el capitán realista Espinal ocupa la región de Eneno. Ya por entonces Juan
Santos se había replegado atacando a los españoles en su eje de avanzada.
Agobiados por las enfermedades, la falta de abastecimientos y el hostigamiento
de los naturales, los expedicionarios luego de sufrir muchas bajas se
regresaron a Jauja.
Contraofensiva de Juan
Santos Atahualpa (1751-1752): El rebelde ocupa Quisopango y ordena una ofensiva militar
para capturar Sonomoro o Pangor (reducto realista), que luego de capturarla la
convierte en su cuartel general. En 1752 (¿agosto?), el caudillo inicia una
incursión sobre Andamarca, pero al enterarse de la cercanía de tropas
virreinales salidas de Jauja se replegó hasta Sonomoro. Con esta acción
ofensiva de Andamarca dicen los historiadores concluyó la contraofensiva del
caudillo. En 1756 un destacamento realista al mando de Pablo Sáenz de
Bustamante penetró en Quimiri, pero ya entonces
no se tenían noticias del rebelde, optando los españoles por una nueva
estrategia defensiva consistente en convertir a Jauja y a Tarma en bastiones
militares para evitar que el movimiento influyera en una zona articulada con la
capital y comprometiese el abastecimiento de alimentos a Lima.
![]() |
| Una de las primeras medidas de los rebeldes liderados por Juan Santos Atahualpa fue expulsar a los franciscanos de la selva central. |
¿Qué pasó con Juan
Santos Atahualpa?
La misteriosa desaparición de Juan
Santos después de 1752
provocó una serie de rumores populares acerca de una inminente
liberación o de
una invasión suya al corazón del poder
colonial. En Cajamarca en 1753 y en la sierra central en 1756 se
difundieron
informaciones de la llegada del rebelde y de comunicaciones secretas
entre las
comunidades y la rebelión. Sin embargo, nunca se volvió a ver a Juan
Santos. Aunque algunos dicen que fue envenenado o que murió de vejez, lo
concreto parece ser que después de la toma de Andamarca, el movimiento
se
diluyó muriendo el jefe rebelde en un enfrentamiento contra un curaca
local en
Metraro, alrededor de 1756.
Objetivo y balance del
levantamiento
Aunque la historia tradicional presenta la rebelión de Juan Santos
como una rebelión milenarista(en su
propuesta de cambio del cosmos) y mesiánica(el
líder como salvador mítico y reorganizador del mundo), los últimos trabajos
sobre el tema señalan un movimiento político insurreccional que optó por una
lucha armada orientada fundamentalmente a la defensa de la selva como espacio
económico y político que a la extensión del movimiento a otros espacios
geográficos como las partes altas de la sierra. Santa María dice que el
objetivo histórico de la rebelión fue liberar a las masas selváticas del yugo
de las reducciones obligados por los franciscanos (entrega de fuerza de
trabajo), de los repartos de mercadería inservible por parte de los
corregidores y de la cobranza de tributos. El mismo autor aceptando el carácter
multiétnico de la rebelión sostiene que la adhesión de los grupos no
selváticos(blancos, mestizos y en menor medida negros), fue porque estos
estaban convencidos que la autonomía política regional de dicha área crearía
bases más seguras para una integración económica con el sistema mercantilista
colonial, pues los rebeldes de una u otra clase conocían bien el antiguo y
extendido comercio con pueblos andinos o españoles de la sierra, como era el
caso del comercio de las hojas de coca.
Entendemos que el movimiento no fracasó, pues militarmente aplicó una estrategia
adecuada para el terreno del monte: la guerra de guerrillas, y la toma efímera
de algunas ciudades. Las tropas realistas, vistas hasta ese momento como
invencibles, no pudieron derrotar a los rebeldes. Esto causó alarma en la
administración virreinal como lo demuestra la militarización de Jauja y Tarma,
estrategia militar defensiva realista que lo único que buscaba era evitar la
expansión del movimiento. Lo cierto es que las repercusiones del movimiento
fueron muchas más amplias que sus victorias militares. Políticamente la
rebelión también fue exitosa, pues a pesar de que un grupo de historiadores
sostiene que fracasó porque no se extendió y articuló a la sierra donde
existían grupos sociales explotados por el régimen colonial, el objetivo de la
rebelión no era ese, sino crear una zona geográfica, política y económica libre
del control estatal español, objetivo que se logró, pues hasta muchas décadas
después dicho territorio no pudo ser controlado por los gobiernos de turno,
estableciéndose a lo mucho, pequeños grupos
de colonos foráneos.
REBELIÓN DE JUAN SANTOS ATAHUALPA APU INCA HUAYNA CÁPAC (1742-1752)
REBELIÓN DE JUAN SANTOS ATAHUALPA APU INCA HUAYNA CÁPAC (1742-1752)
Orígenes
Nadie a ciencia cierta sabe si Juan
Santos Atahualpa era
indio o mestizo, lo que si está demostrado es que era quechuahablante,
pues
cuando el virrey Superunda envió a dos jesuitas para entrevistarlo con
el
engaño de que habían sido enviados por el Papa, estos informaron que el
líder
hablaba “quichua”. Se dice que hablaba también el castellano, el latín y
varios
dialectos selváticos. Su vida es un misterio, parece ser que nació en
1712, no
se sabe si en el Cusco, Huamanga o Cajamarca, aunque Amich dice que era
cusqueño y sirviente de algún jesuita. Él estudió o trabajó en el
colegio San
Francisco de Borja del Cusco, colegio administrado por los jesuitas para
curacas
y sus descendientes de Cusco, Huamanga y Arequipa. Precisamente esta
cercana
relación con los jesuitas le permitió viajar a España, África (Angola),
Inglaterra,
Francia e Italia. Incluso sus más osados investigadores como Francisco
Loayza dicen que la rebelión
estaba relacionada con el apoyo de los ingleses, pues en el año en que
esta se inició, fueron vistas en las costas del virreinato peruano cinco
naves del vicealmirante inglés Jorge Anson.
| "Un día llegó al Gran Pajonal , un quechua del Cusco que decía ser el Inca Atahualpa.Venía vestido de rojo y acompañado de un apostol llamado Bisabequi" (historiador: Pablo Macera) |
Prédica y accionar
Es muy probable que la predica del rebelde se haya iniciado
entre 1729 y 1730, declarando su voluntad de restaurar el reino de los Incas. “El año de 1729 y 1730 vino Juan Santos
Atahuallpa corriendo toda la sierra, desde el Cuzco hasta Cajamarca, reuniendo
a todos los caciques, que venía a restaurar su reino del poder de los
españoles. Posteriormente llegó hasta la montaña y la ceja de la sierra con los
indios infieles”.(Francisco Loayza A. “Juan Santos, el invencible”,1942).Por
aquellos tiempos fue capturado y enviado a “la Piedra”, por el virrey
Castelfuerte, pero poco después, se fugó y se internó en la selva, llegando a
territorios de los campas o asháninkas guiado por Bisabequi un curaca piro,
radicándose en Simaqui-Quisopango(Pangoa), un territorio fuera del control
político-militar español y de los misioneros franciscanos. Gracias a su alianza
con curacas o caciques como Mateo de Asia, la prédica anticolonial de Juan
alcanzó la zona conocida como “el Gran Pajonal”, en la selva central, en los
valles de Chanchamayo, Perene, Ene, Pangoa y el Alto Ucayali, hábitat
geográfico de grupos selváticos o “chunchos” como: piros, conibos, amueshas, yaneshas,
asháninkas y grupos no selváticos como misioneros, terratenientes blancos,
sirvientes, trabajadores mestizos, y
negros esclavos, cuya presencia se debía a que la selva central era una zona de
constante intercambio de productos y de personas, principalmente coca, madera,
sal, algodón y otros productos valiosos. Además de estos grupos, hubo otro
contingente de disidentes, provenientes principalmente de la sierra, aunque no
exclusivamente indios, que encontraron en la selva central una zona de refugio
ideal para esconderse de las autoridades. En esta zona llamada “el Gran
Pajonal”, perteneciente a la jurisdicción de Tarma y que comprendía en términos
modernos la selva de los actuales departamentos de Huánuco, Junín, Pasco y
Ayacucho, los franciscanos dedicados a evangelizar a las etnias selváticas
habían logrado establecer unas 32 misiones de trescientos habitantes cada una:
en total unas nueve mil personas.
Sobre el programa político del rebelde, quien decía ser
descendiente de los últimos Incas, mucho se ha escrito, algunas fuentes sostienen que Juan Santos
proponía el retorno al Imperio de los Incas, pero sin dejar por completo
algunos rasgos ya interiorizados por la población, como el cristianismo. Planteaba
se dice, un mundo de selváticos libres y cristianos, pero sin blancos y negros.
Esto último es difícil de sostener pues uno de los líderes rebeldes, llamado
Antonio Gática era africano y estaba casado con una mujer asháninka. Además el
sacerdote franciscano que al igual que los jesuitas logró también parlamentar con
Juan, dice haber visto grupos de blancos acompañando a los rebeldes. Las nuevas
investigaciones precisan el carácter marcadamente multiétnico de la rebelión,
aunque con preponderancia de los grupos selváticos.
En el año de 1742, los rebeldes dan
inicio a su rebelión
destruyendo más de 25 misiones o reducciones establecidos por los
misioneros
franciscanos del Convento de Ocopa, pues para ellos las misiones no sólo
significaban maltratos y reglas rígidas sino también el sometimiento a
trabajos
forzados en haciendas, obrajes, panaderías y la mita de la sal (ya que
en esta
región se había descubierto grandes depósitos de sal, el historiador
Orrego Penagos sostiene que uno de los móviles de esta rebelión fue la
disputa por el control de la sal entre los grupos selváticos y los
franciscanos); explotación de la cual
se querían liberar. Otro factor de descontento fueron las enfermedades
llevadas
inconscientemente por los misioneros y que diezmaban a los selváticos.
Los
franciscanos en su intento de borrar el evidente carácter
antifranciscano de la
rebelión argumentaban que los selváticos estaban contentos con ellos, y
que el
alzamiento “chuncho” había sido provocado por el rebelde, sus allegados y
chunchos, quienes querían verlo coronado en Lima.
Es interesante observar que le grupo selvático que más apoyó
a Juan Santos, fue el grupo amuesha, cuyo centro ceremonial se encontraba en al
localidad de Metraro, y quienes ejercían de modo exclusivo el control sobre la
sal que los demás grupos de la zona necesitaban.
Enterado el virrey Antonio de Mendoza Caamaño y Sotomayor, ”Marqués de Villagarcía” (1736-1745) de la
rebelión, ordenó operaciones para apresar al rebelde:
Primera campaña (1742):
El gobernador Benito
de Troncoso comandando un grupo de realistas se dirigió de Jauja hasta
Quisopango (set. 1742-oct. 1742), mientras que Pedro Milla se dirigía desde
Tarma hasta Nijandaris (set. 1742-nov.1742).Troncoso estableció su cuartel
general en Sonomoro, mientras Juan Santos iniciaba una ofensiva sobre Eneno. El
17 de setiembre de 1742 las tropas de Milla son cercadas sorpresivamente y
liquidados por los rebeldes a inmediaciones del río la Sal, mientras que
Troncoso que contó con el apoyo del curaca de Sonomoro (Bartolomé Quintimari)
derrotó el 9 de octubre de 1742 a las tropas del curaca Santabangori en Quisopango
(cuartel general de los rebeldes). Ante la falta de información del ejército de
Milla y temeroso de que Juan Santos retorne de Eneno a Quisopango, Troncoso se
regresó a Sonomoro y luego retrocedió a Jauja.
Segunda campaña
(1743-1744): A fines
de 1743, el rebelde decidió atacar “Quimiri”, lugar donde los españoles habían
levantado un fuerte dejando en el mando al capitán Fabricio Bartolí. Juan
Santos le propuso a Bartolí la rendición, pero al negarse, atacó el fuerte
matando a sus defensores (1° de enero de 1744). Las tropas de Troncoso (300
españoles) salieron de Tarma, pero no pudieron reforzar a los sitiados pues los
rebeldes habían cortado todos los puentes que permitían el acceso al fuerte, retornando
desde Chanchamayo a Tarma. El fracaso de la ofensiva realista obligó al rey
español al reemplazo del virrey Marqués de Villagarcía por el virrey Antonio Manso de Velasco(1745-1761),
llamado después Conde de Superunda ( “Conde sobre las olas”) por el terremoto y
tsunami que afectó Callao y Lima en 1746.
Tercera campaña (marzo
de1746): En una
campaña proselitista Juan Santos abandona Quimiri y se dirige a Monobamba,
dejando a sus tropas en el camino para a través de emboscadas, golpes de mano y
un mejor conocimiento del terreno, pudieran diezmar a los realistas. Las tropas
realistas enviadas por el virrey Manso de Velasco (veterano de la guerra de
indios en Chile), al mando de José de Llamas, cuyo objetivo era retomar
Quimiri, se enfrentaron con los rebeldes en el combate de Cerro la Sal,
mientras que las tropas de Benito Troncoso se enfrentaban a otro grupo rebelde
en Nijandaris.
Cuarta campaña (verano
de 1750): Debido al
fracaso de las expediciones militares, el gobierno virreinal envió al
franciscano fray Otanza para negociar con el rebelde y al cual hasta se le dio
permiso para evangelizar, pero luego lo expulsaron por su proselitismo
antirebelde. Entonces los españoles deciden organizar una nueva campaña militar
al mando del general José de Llamas teniendo como base de operaciones Jauja y
Tarma. En el verano de 1750 los españoles logran recuperar Quimiri, mientras
que el capitán realista Espinal ocupa la región de Eneno. Ya por entonces Juan
Santos se había replegado atacando a los españoles en su eje de avanzada.
Agobiados por las enfermedades, la falta de abastecimientos y el hostigamiento
de los naturales, los expedicionarios luego de sufrir muchas bajas se
regresaron a Jauja.
Contraofensiva de Juan
Santos Atahualpa (1751-1752): El rebelde ocupa Quisopango y ordena una ofensiva militar
para capturar Sonomoro o Pangor (reducto realista), que luego de capturarla la
convierte en su cuartel general. En 1752 (¿agosto?), el caudillo inicia una
incursión sobre Andamarca, pero al enterarse de la cercanía de tropas
virreinales salidas de Jauja se replegó hasta Sonomoro. Con esta acción
ofensiva de Andamarca dicen los historiadores concluyó la contraofensiva del
caudillo. En 1756 un destacamento realista al mando de Pablo Sáenz de
Bustamante penetró en Quimiri, pero ya entonces
no se tenían noticias del rebelde, optando los españoles por una nueva
estrategia defensiva consistente en convertir a Jauja y a Tarma en bastiones
militares para evitar que el movimiento influyera en una zona articulada con la
capital y comprometiese el abastecimiento de alimentos a Lima.
![]() |
| Una de las primeras medidas de los rebeldes liderados por Juan Santos Atahualpa fue expulsar a los franciscanos de la selva central. |
¿Qué pasó con Juan
Santos Atahualpa?
La misteriosa desaparición de Juan
Santos después de 1752
provocó una serie de rumores populares acerca de una inminente
liberación o de
una invasión suya al corazón del poder
colonial. En Cajamarca en 1753 y en la sierra central en 1756 se
difundieron
informaciones de la llegada del rebelde y de comunicaciones secretas
entre las
comunidades y la rebelión. Sin embargo, nunca se volvió a ver a Juan
Santos. Aunque algunos dicen que fue envenenado o que murió de vejez, lo
concreto parece ser que después de la toma de Andamarca, el movimiento
se
diluyó muriendo el jefe rebelde en un enfrentamiento contra un curaca
local en
Metraro, alrededor de 1756.
Objetivo y balance del
levantamiento
Aunque la historia tradicional presenta la rebelión de Juan Santos
como una rebelión milenarista(en su
propuesta de cambio del cosmos) y mesiánica(el
líder como salvador mítico y reorganizador del mundo), los últimos trabajos
sobre el tema señalan un movimiento político insurreccional que optó por una
lucha armada orientada fundamentalmente a la defensa de la selva como espacio
económico y político que a la extensión del movimiento a otros espacios
geográficos como las partes altas de la sierra. Santa María dice que el
objetivo histórico de la rebelión fue liberar a las masas selváticas del yugo
de las reducciones obligados por los franciscanos (entrega de fuerza de
trabajo), de los repartos de mercadería inservible por parte de los
corregidores y de la cobranza de tributos. El mismo autor aceptando el carácter
multiétnico de la rebelión sostiene que la adhesión de los grupos no
selváticos(blancos, mestizos y en menor medida negros), fue porque estos
estaban convencidos que la autonomía política regional de dicha área crearía
bases más seguras para una integración económica con el sistema mercantilista
colonial, pues los rebeldes de una u otra clase conocían bien el antiguo y
extendido comercio con pueblos andinos o españoles de la sierra, como era el
caso del comercio de las hojas de coca.
Entendemos que el movimiento no fracasó, pues militarmente aplicó una estrategia
adecuada para el terreno del monte: la guerra de guerrillas, y la toma efímera
de algunas ciudades. Las tropas realistas, vistas hasta ese momento como
invencibles, no pudieron derrotar a los rebeldes. Esto causó alarma en la
administración virreinal como lo demuestra la militarización de Jauja y Tarma,
estrategia militar defensiva realista que lo único que buscaba era evitar la
expansión del movimiento. Lo cierto es que las repercusiones del movimiento
fueron muchas más amplias que sus victorias militares. Políticamente la
rebelión también fue exitosa, pues a pesar de que un grupo de historiadores
sostiene que fracasó porque no se extendió y articuló a la sierra donde
existían grupos sociales explotados por el régimen colonial, el objetivo de la
rebelión no era ese, sino crear una zona geográfica, política y económica libre
del control estatal español, objetivo que se logró, pues hasta muchas décadas
después dicho territorio no pudo ser controlado por los gobiernos de turno,
estableciéndose a lo mucho, pequeños grupos
de colonos foráneos.
CAUSAS DE LA REBELIÓN DE TÚPAC AMARU II
CAUSAS DE LA REBELIÓN DE TÚPAC AMARU II
A pesar que
la rebelión de Túpac Amaru II causó una gran conmoción social en los Andes y en
gran parte de Sudamérica, no es tarea sencilla definir las causas que
originaron la rebelión, pues el discurso del grupo dirigente fue muy diverso y sus
reivindicaciones contradictorias, debido que al aglutinar diversos sectores
sociales como criollos y mestizos, terratenientes, hacendados y comerciantes
con indígenas tributarios y mitayos, terminó olvidándose, por su propio status social, de pedidos básicos
y evidentes a favor de los indígenas como lo fue el tributo, la tenencia de la
tierra y las formas de prestación laboral. Esto demuestra que la rebelión de
Túpac Amaru II no buscaba satisfacer de manera directa las demandas del
indígena común (runas) sino de los grupos provincianos elitistas al cual
pertenecía el curaca José Gabriel Condorcanqui.
Los curacas
(o caciques) en general, y en particular los del Cusco, fueron un sector
privilegiado de la sociedad andina colonial. Se convirtieron durante el siglo
XVI, XVII y la primera mitad del siglo XVIII, en eslabones de la cadena de explotación
y dominación española. Como tales, recibieron de la política colonial
privilegios económicos como: propiedades, exoneración de tributos, conservación
de runas a su servicio; sociales (reconocimiento de status de nobleza);
políticos (otorgamientos de poder a nivel local) y culturales (educación en
escuelas especiales y acceso a ciertos niveles del clero). Estos curacas
indios, ricos e ilustrados como fue el caso de José Gabriel Condorcanqui, quien
había estudiado en el colegio jesuita San Francisco de Borja del Cusco, hablaba
castellano, quechua y latín, andaba a caballo, se vestía como español, era
propietario de cocales en Carabaya, chacras en Tinta, vetas de minas y sobre
todo dueño de 350 mulas con las cuales se dedicaba al comercio y al transporte
de mercaderías del Cusco a Potosí, por el cual se le conocía peyorativamente
como “el curaca arriero”, eran curacas que además contaban con el
reconocimiento político de las masas indígenas que les obedecían ciegamente.
![]() |
| Dibujo de un curaca realizado por el cronista indio Guaman Poma de Ayala. Obsérvese que el curaca tiene la indumentaria típica de un español. |
El
historiador John Murra expone como causal de la rebelión un sentimiento de
identidad ligado al pasado incaico, que aparece y se desarrolla en el siglo
XVIII y que él denominó, “el nacionalismo Inca”. Es decir los curacas empezaron
en el siglo XVIII a vestirse como en los tiempos del Incario y a revalorar el
runasimi, las huacas “vuelven a cantar” desde las páginas de “los Comentarios
Reales” del Inca Garcilaso de la Vega y donde la figura de José Gabriel
Condorcanqui concentró la imagen mesiánica del Inca, de ahí su autodenominación
de Túpac Amaru II, pues los Incas no tenían la costumbre de repetir los nombres
de antiguos gobernantes.
Entendemos
que
la causal expuesta por Murra fue una causal importante pero
complementaria
a las causales originadas por “las reformas borbónicas” del siglo XVIII.
En su
investigación sobre las rebeliones indígenas del siglo XVIII, Scarlet
O’phelan
sostiene que la coyuntura más importante de todas aquellas medidas que
generaron olas de descontento en todos
los niveles de la sociedad colonial están aquellas llevadas a cabo desde
1777
por el Visitador José Antonio de Areche y que marcaron un punto decisivo
en la política fiscal pues incrementaron la presión sobre la producción
y el comercio,
afectando a los sectores más dinámicos ( entre los que se encontraban
José
Gabriel Condorcanqui y sus aliados criollos y mestizos) y cuyo
resentimiento
contra la Corona tuvo su punto más alto en la rebelión que precisamente
él
lideró.
En el
desarrollo de la rebelión se nota que el programa reivindicatorio estaba
destinado a las élites provinciales a la cual pertenecía Túpac Amaru II y era
bastante completo teniendo en cuenta que la mayoría de eso pedidos le
favorecían como los relacionados a la eliminación de alcabala, aduanas, obrajes
, impuestos, mejoras en la administración de justicia, equidad en los nombramientos
para cargos públicos, supresión de la mita de Potosí que a raíz de la creación
del virreinato de Río de la Plata en 1776 había dejado de pertenecer al virreinato
del Perú y fundamentalmente el abuso de los corregidores en el cobro del
tributo y los repartos mercantiles.
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| José Gabriel Condorcanqui se dedicaba al transporte de mercancías a través del sistema del arrieraje, por ello los españoles lo denominaron despectivamente como "el curaca arriero". |
CONSECUENCIAS DE LA REBELIÓN DE TÚPAC AMARU II
CONSECUENCIAS DE LA REBELIÓN DE TÚPAC AMARU II
El saldo de la gran rebelión fue el más impactante en la
historia de los levantamientos coloniales contra el Estado español. Más de cien
mil muertos de una población de 1.2 millones de personas, provocó de inmediato
un colapso demográfico en el sur andino. Hay que dejar en claro que gran parte
de las bajas no se produjeron durante la rebelión sino en la represión
posterior a la rebelión, que duró varios años.
Las medidas de la Corona para evitar que una rebelión de la
envergadura de la de Túpac Amaru II se
repitiera fueron inmediatas. El ministro de Indias, José de Gálvez, organizó una gran represión en
contra de los parientes de los rebeldes así como de cualquier aliado de la
rebelión, inclusive se aplicó “el quintado”, que consistió en ejecutar a cada
quinto hombre en las aldeas donde se apoyó a Túpac Amaru II. Las penas contra los
criollos fueron más leves, en un afán por reconciliar a la corona con dicho
grupo social que ya estaba enemistado con el Estado español desde las reformas
borbónicas.
Una serie de medidas fueron implementadas para erradicar lo
que se había percibido como un nacionalismo Inca. En 1787 se abolió el cargo
hereditario de curaca, se prohibió el
uso de la vestimenta real incaica, la exhibición de toda pintura o iconografía
de los Incas, el uso de símbolos precoloniales, la enseñanza del quechua en la
universidad de San Marcos, la lectura de las obras del cronista mestizo Inca
Garcilaso de la Vega e inclusive se prohibió mencionar el nombre Túpac Amaru.
Otras medidas fueron destinadas en mejorar la administración
colonial y apaciguar los ánimos de las poblaciones del sur andino. En 1784 se
abolió el reparto de mercaderías y los corregimientos fueron reorganizados en
Intendencias, quedando el cargo de corregidor totalmente eliminado. Asimismo,
la Corona desplegó tropas regulares en diversas provincias andinas, asumiendo
un papel de control social del orden interno. En 1787 se estableció una
Audiencia en el Cusco que sería mucho más receptiva de las demandas locales.
A largo plazo, estas acciones perjudicaron principalmente a
élite incaica, al ser despojada de sus fueros y privilegios. Es decir el sector
que había logrado comunicarse mejor con los mestizos y los criollos, recogiendo las demandas e intereses de los
indígenas fue desapareciendo paulatinamente no sin antes ofrecer resistencia en
interminables litigios que no pudieron detener la debacle de los curacas. Así
con el paso de los años todos los pobladores andinos pasaron a ser indios sin
distinción, aumentando su sentimiento de desprecio y humillaciones a medida que
sus derechos eran socavados cada vez más. Mientras tanto los criollos
percibieron el peligro que significaba aliarse y movilizar a contingentes indígenas
para realizar sus propios pedidos y reclamos. Este sentimiento de amenaza de
los criollos y españoles ante las masas indígenas tuvo consecuencias hasta después
de la independencia del Perú y ayudó a configurar de manera negativa la
concepción que la nueva república peruana tendría de los indios, marginándolos
totalmente de sus planes políticos.
Si bien la imagen de Túpac Amaru II fue revitalizada desde el
indigenismo de los años veinte ("Oncenio" de Leguía) y luego con fines políticos
en la década de 1970 (gobierno militar del general Juan Velasco Alvarado),las
últimas investigaciones han dado nuevas luces sobre el levantamiento de José Gabriel
Condorcanqui y luego de la “idealización” sufrida por el cacique de Tungasuca,
Surimana y Pampamarca que inclusive llegó al cine peruano, se puede afirmar que
si bien la rebelión tuvo una gran envergadura y sus consecuencias fueron las
más importantes de todos los levantamientos del penúltimo siglo colonial (
siglo XIX), lejos está Túpac Amaru II de ser un luchador social por su pueblo y
precursor de la independencia bajo una conciencia nacionalista.
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